jueves, 22 de diciembre de 2022

A 44 AÑOS

PRECISIONES DE LO QUE FUE Y DE LO QUE PUDO SER

 

Si bien existió un día D, precisado para dos jornadas antes de Navidad, el plan diseñado para el “Operativo Soberanía” incluyó varias Horas H.

                     Infantes de Marina de la Armada chilena marchan a tomar posiciones defensivas

 22 de Diciembre de 1978. Como primera actividad, se ordenó a los efectivos del Batallón de Ingenieros en Construcciones 121 (Santo Tomé-Santa Fe), acantonados en la Sociedad Rural de Río Gallegos, juntar los efectos personales, ordenar y limpiar el lugar. La excusa. Un general pasaría revista en las próximas horas.

A media mañana, las compañías que se encontraban en el lugar subieron a pie por Avenida San Martín en la capital santacruceña e ingresaron a las instalaciones del Batallón de Ingenieros de Combate 181. Allí tuvo lugar la formación más numerosa registrada en el V Cuerpo de Ejército y fue encabezada por su comandante (y comandante del Teatro de Operaciones Sur – T.O.S.) el General José Antonio Vaquero secundado por su Estado Mayor y jefatura de las unidades presentes.

Su arenga fue breve, clara y contundente. En las próximas horas se entraría en combate.

En esa oportunidad, parafraseó al General George Patton, adaptando las palabras a la circunstancia imperante: “¡¡¡Si Dios los llama a la gloria, solo les pido que antes de caer en combate maten a 7 chilenos… porque con esa proporción, los barremos del mapa!!!”. Una ecuación simple, para momentos tan complejos.

Su reclamo fue, como cierre seguido por otro al que la tropa estaba más acostumbrado: “¡¡¡Agrupación…?! ¡Subordinación y Valor!!!!”, rematado por el “¡¡¡Para defender a la Patria!!!” vociferado por soldados, suboficiales y oficiales.

Eso vino a ser el prólogo de lo que parecía avecinarse.

No lo sabíamos, pero el Día D y la Hora H habían sido precisadas e informadas a los comandantes de las fuerzas terrestre, aérea y naval.

Creo que tampoco lo interpretamos en su magnitud, pero Vaquero nos estaba despidiendo antes de que marcháramos a las posiciones preestablecidas para la articulación de la batalla.

No se ha desclasificado información al respecto, si es que ella ha sobrevivido al paso del tiempo y los cambios políticos, por lo que aquel Día D queda precisado por hechos concretos como el antes expuesto y por los desplazamientos que fueron realizando distintas unidades del Ejército y la Armada.

El Día D fue el 22 de diciembre de 1978. En cuanto a la Hora H, debemos echar mano a un trabajo realizado por el Capitán de Navío (r.) Alberto Gianola Otamendi, de la armada argentina, titulado “TIERRA, FUEGO Y AGUA. La isla de Tierra del Fuego y el canal Beagle durante el conflicto de 1978. Preludios de guerra” publicado en el Boletín del Centro Naval, N° 837, Septiembre /Diciembre, del año 2013 e incluso considerando la remisión que hace información aportada por el Capitán de Navío (r.) Ricardo Hermelo, quien fuera Comandante de la Agrupación Lanchas Rápidas en 1978.

Con estos, y otros elementos de cotejo, podemos indicar que la Hora H fue precisada a las 2.000 (20:00hs.) con inicio en el mar. Según Gianola Otamendi, a esa hora la Infantería de Marina intentaría ocupar en una primera acción las islas Walleston y Hornos, para luego hacer lo propio sobre las centrales del conflicto: Lenox, Picton y Nueva.

Como toda Hora H tiene sus complementos, en más y en menos, a la H+2 (es decir, a las 2.200 o 22:00 hs) desde las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego (partes integrantes del T.O.S.) comenzaría el avance de unidades de Ejército (integradas con infantes de marina) con la misión de traspasar la frontera y marchar para capturar Puerto Natales y Punta Arenas.

A la H+8 (a las 4.000 o 04:00 hs del 23 de diciembre) la Fuerza Aérea despegaría sus aviones para realizar bombardeos estratégicos.

En esta etapa entraría en acción el Teatro de Operaciones Nor Oeste (T.O.N.O.) al mando del comandante del III Cuerpo de Ejército, General Luciano Benjamín Menéndez penetrando territorio trasandino por el paso Puyehue (a la altura de Villa La Angostura) y el paso Libertadores (hoy, Cristo Redentor, que lleva a la comuna chilena de Los Andes). El objetivo: La primer de las columnas tomar Santiago y Valparaíso para cortar el país al medio y evitar el aprovisionamiento de las tropas sureñas. La restante, redireccionándose hacia el sur, tomar Osorno y Puerto Montt.

Por su parte, la Armada a través de su aviación embarcada en el 25 de Mayo y los distintos buques que completaban la escuadra en uno de los grupos de acción, intentarían bombardear y tomar Puerto Williams, en tanto el otro grupo debería neutralizar a la armada chilena.

Pero como toda acción principal o central debe ser preparada, existen las horas en menos, contadas a partir de aquella inicial Hora H.

Esto implica la entrada previa en acción de comandos y observadores adelantados que prestarán un imprescindible servicio a las piezas de artillería de campaña.

Es por esto que Gianola Oamndi da cuenta que, conforme a la planificación y órdenes recibidas, a la H-2 (a las 1.800 o 18:00 hs del día 22) la Infantería de Marina intentaría avanzar sobre islas e islotes menores del canal, como Freycenet, Hershell y Deceit.

Es posible que esta acción, o al menos parte de ella hubiere sido abortada sobre la marcha atento a que la mayoría de las islas estaban ocupadas por la Infantería de Marina chilena prácticamente desde septiembre de 1978. Y con ello, habían minado y colocado obstáculos en todas las playas.

En cuanto a la desactivación de la orden de ataque, no hay demasiadas precisiones. Alguna fuente indica que fue impartida a las 2.200 (22:00 hs.) del mismo 22 de diciembre y que muchas unidades, secciones y pelotones la recibieron mucho después atento a que se había impuesto un estricto silencio de radio que solo podía ser quebrado por vía de más que justificada excepción.

En la Armada, una vez que se recibió la orden de avanzar y atacar se complementó la misma con la decisión de que solo se rompería aquel silencio radial si surgía una contraorden. Para ello no se utilizarían frecuencias especiales ni código ni cifrados sino que se lo haría a través de una frase clave.

Siguiendo a Gianola Otamendi, el Capitán de Navío (r.) Hermelo habría dado cuenta que aquella frase clave adoptada por la Armada fue: “No puedo proveerles víveres”, que habría sido recibida en la Agrupación Lanchas Rápidas a las 0015 del día 23 de diciembre.